Ácaro del tostado
Phyllocoptruta oleivora

Su presencia en los montes de cítricos se da en focos y alcanza su mayor frecuencia en la zonas citrícolas de Salto y Paysandú. De importancia secundaria aunque en ciertos años se observan ataques severos que exigen medidas de control. Junto a E. Sheldoni son los dos principales ácaros que atacan cítricos.
Muestra preferencia por limonero y naranjo. Se alimenta externamente de los frutos (desde un centímetro de tamaño a completamente desarrollados) afectando a las células epidérmicas. La manifestación más notoria del daño consiste en los cambios de coloración que experimentan los frutos, lo que se van haciendo más evidentes con el tiempo.
En limón las lesiones en la epidermis de los frutos se traducen en que estos adquieren un color plateado uniforme.
En naranja se observa un tono pardo característico (y del cual proviene el nombre común de ácaro del tostado), mientras que en pomelo se da un color grisáceo o negruzco. La actividad del ácaro lleva a una desvalorización comercial del producto. Por otra parte los frutos que son intensamente atacados antes de haber completado el crecimiento muestran un tamaño menor con relación a los sanos. Del mismo modo, los frutos dañados tampoco son aptos para el almacenamiento puesto que a causa de las lesiones se deshidratan más fácilmente. Los perjuicios del ácaro se extienden también a las hojas, las que pierden su brillo y se vuelven bronceadas, llegando incluso a caer prematuramente.